La importancia de que los niños se equivoquen

21.12.2021

Cuando estamos educando a nuestros hijos, a menudo tendemos a sobreprotegerlos y facilitarle los caminos que ellos mismos tienen que emprender. Es lógico que como padres y madres queramos lo mejor para ellos, pero, ¿Es realmente bueno para ellos no equivocarse nunca porque les damos todo hecho?

Lo cierto es que no. Un buen desarrollo se basa en que el niño se equivoque y aprenda de sus errores. Es más, como sus responsables, debemos dejar que el niño cometa fallos, y, en la medida de lo posible, controlados. Después, es cuando con nuestra ayuda si es necesario, el niño se dará cuenta de que ha cometido un error, y que tendrá nuestras manos para guiarle y ayudarle a solventarlo, lo que poco a poco aprenderá por si mismo y llegará un momento en el que no nos necesite para realizar ciertas acciones.

Es importante que estemos ahí durante el proceso pues verán en nosotros un apoyo incondicional y que, aunque no le cedamos todo solucionado, estaremos ahí cuando lo necesiten. Así, ellos aprenderán que no es malo equivocarse sino todo lo contrario, que eso forma parte del desarrollo personal y que en numerosas ocasiones tendrán que equivocarse más de una vez para finalmente ir por el camino correcto siempre dado de nuestra mano.

Por supuesto, no debemos confundir esto con dejar que el niño cometa errores que conlleven un daño físico o irreversible. En tal caso, debemos pararle a tiempo y explicarle de una forma que ellos entiendan el por qué no le hemos dejado seguir adelante. Y si hace algo de lo que le avisaste que no era bueno y finalmente se equivoca, no debemos recriminárselo ni expresar el "ya te avisé". Eso el niño ya lo sabe, lo que necesita en ese momento es tu ayuda para salir de esa situación y comprender que se puede remediar.

En definitiva, dejemos que nuestros hijos se equivoquen y tomen decisiones erróneas. No lo sobreprotejamos, démosle nuestra mano para que pueda apoyarse siempre y así se comunique con nosotros cuando necesite ayuda, que es lo que finalmente uno como padre o madre quiere; Ser un apoyo para su hijo sea cual sea la situación.